Miedo, siiiiiiiiii, mucho miedo a creer que nunca más me
sentiré amada.
No miedo a creer que él nunca más me amará, esto me produce
profunda tristeza pero no miedo… el verdadero miedo, mi profundo e intenso miedo,
es la creencia de que ese sentir jamás lo volveré a tener , y que sin ese
sentimiento mi vida no tiene movimiento, no tiene crecimiento; ni voz mi
corazón, ni luz mi alma. Sin ese sentimiento mi camino es oscuro y silencioso.
Nos dice Carlos Castaneda en su libro “las enseñanzas de don
Juan” que los caminos que elegimos a lo largo de la vida tienen que estar
desprovistos de miedo y ambición, y además, antes de elegirlos hay que
preguntarse siempre lo más importante : ¿este camino tiene corazón? ; porque si
no lo tiene, hay que elegir otro camino.
Mi camino no tiene ambición pero sí que tiene mucho miedo
y…no tiene corazón.
Un triste camino que aún estando exento de ambición,
promete ser penoso, tortuoso, borrascoso, pues está lleno de miedos. Miedo producido
por una ira inmensurable hacía mí, causada por mis propios pensamientos. Esa
rabia que siente mi puto ego, no por sentirme engañada, sino por haber
escuchado sólo mi estúpido corazón, por haber vivido de recuerdos, por haber
soportado tantas muestras de desamor que empezaron a haber y que no supe
ver; y no me refiero a que no haya sido capaz de comer un lunes conmigo, ni
tomar un café de vez en cuando, de no escribirme correos largos y amorosos, de
no enviarme canciones de amor, de no recibir un "me gustaría que te
quedaras" "me gustaría pasar el fin de semana contigo"... ,no !;
esto sólo me produce desilusión, decepción, desencanto.
Me refiero a esa rabia que me produce el haber estado
ahí después de esos comentarios negativos hacía mí (incluso en público); esa
forma de enterderme manipuladora cuando antes era dialogar, discutir, razonar,
argumentar; esos comentarios negativos de mi supuesto egoísmo donde me decía
que sólo se hablaba de lo que yo quería, sólo se hacía lo que a mí me gustaba..;
mis supuestas putas expectativas, según él, que eran más que un reclamo,
era el mendigar de un amor que me había vendido durante tres años. Me refiero
al haber estado ahí después de taaaantos reproches referidos siempre a un
pasado (el amor no es eso, dice él; no es un pase de cuentas, dice él;
humillarse dice él,... no sabe lo que dice, ni es consciente de lo que hace),
no forma parte de su estructura mental el Amor, el ser humilde (sin ser
soberbio cuando no tuvo motivos para serlo, pero nunca humilde aún
teniendo infinidad de ocasiones para haberlo sido). Me refiero a esa rabia por
haber estado ahí después de ser compartido, que aaaaasco. Me refiero, sobre
todo, a esa rabia que me produce el recuerdo de haber volado sin sentirme
amada, sin un te amo.
Y todo esto me produce un miedo espantoso cada vez que una
lágrima se desliza por mi cara ante algún recuerdo tierno de los primeros años,
porque me hace temer que aún lo quiero; rabia mezclada con miedo ante la
creencia de sentir que aún lo amo; temor cuando creo que este dolor y
estos recuerdos durarán aún mucho tiempo sin sabe cuánto; y no sé cómo
arrancarme este dolor y dejar de pensar en él.
Pánico por no saber en qué me convertiré. (¡Cuánto
miedo tenía tan sólo hace dos años!)
“Nuestro peor enemigo somos nosotros mismos”

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