lunes, 25 de noviembre de 2013

Creencias erróneas


Miedo, siiiiiiiiii, mucho miedo a creer que nunca más me sentiré amada.
No miedo a creer que él nunca más me amará, esto me produce profunda tristeza pero no miedo… el verdadero miedo, mi profundo e intenso miedo, es la creencia de que ese sentir jamás lo volveré a tener , y que sin ese sentimiento mi vida no tiene movimiento, no tiene crecimiento; ni voz mi corazón, ni luz mi alma. Sin ese sentimiento mi camino es oscuro y silencioso.

Nos dice Carlos Castaneda en su libro “las enseñanzas de don Juan” que los caminos que elegimos a lo largo de la vida tienen que estar desprovistos de miedo y ambición, y además, antes de elegirlos hay que preguntarse siempre lo más importante : ¿este camino tiene corazón? ; porque si no lo tiene,  hay que elegir otro camino.

Mi camino no tiene ambición pero sí que tiene mucho miedo y…no tiene corazón.
Un triste camino que aún estando exento de ambición,  promete ser penoso, tortuoso, borrascoso, pues está lleno de miedos. Miedo producido por una ira inmensurable hacía mí, causada por mis propios pensamientos. Esa rabia que siente mi puto ego, no por sentirme engañada, sino por haber escuchado sólo mi estúpido corazón, por haber vivido de recuerdos, por haber soportado tantas muestras de desamor  que empezaron a haber y que no supe ver; y no me refiero a que no haya sido capaz de comer un lunes conmigo, ni tomar un café de vez en cuando, de no escribirme correos largos y amorosos, de no enviarme canciones de amor, de no recibir un "me gustaría que te quedaras" "me gustaría pasar el fin de semana contigo"... ,no !;   esto sólo me produce desilusión, decepción, desencanto. 

Me refiero a esa rabia que me  produce el haber estado ahí después de esos comentarios negativos hacía mí (incluso en público); esa forma de enterderme manipuladora cuando antes era dialogar, discutir, razonar, argumentar; esos comentarios negativos de mi supuesto egoísmo donde me decía que sólo se hablaba de lo que yo quería, sólo se hacía lo que a mí me gustaba..; mis supuestas putas expectativas, según él,  que eran más que un reclamo, era el mendigar de un amor que me había vendido durante tres años. Me refiero al haber estado ahí después de taaaantos reproches referidos siempre a un pasado  (el amor no es eso, dice él; no es un pase de cuentas, dice él; humillarse dice él,... no sabe lo que dice, ni es consciente de lo que hace), no forma parte de su estructura mental el Amor, el ser humilde (sin ser soberbio cuando no tuvo motivos para serlo, pero nunca  humilde aún teniendo infinidad de ocasiones para haberlo sido). Me refiero a esa rabia por haber estado ahí después de ser compartido, que aaaaasco. Me refiero, sobre todo, a esa rabia que me produce el recuerdo de haber volado sin sentirme amada, sin un te amo. 

Y todo esto me produce un miedo espantoso cada vez que una lágrima se desliza por mi cara ante algún recuerdo tierno de los primeros años, porque me hace temer que aún lo quiero; rabia mezclada con miedo ante la creencia de sentir que aún lo amo;  temor cuando creo que este dolor y estos recuerdos durarán aún mucho tiempo sin sabe cuánto; y no sé cómo arrancarme este dolor y dejar de pensar en él. 
Pánico por no saber en qué me convertiré. (¡Cuánto miedo tenía tan sólo hace dos años!)
“Nuestro peor enemigo somos nosotros mismos”




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